CONTEXTO. El COVID-19 y la crisis socioeconómica sucesiva han tenido y siguen teniendo un impacto desproporcionado en las mujeres en todos los ámbitos, poniendo en riesgo varios de los avances en materia de igualdad de género alcanzados en los últimos decenios. En particular, en la esfera económica, los roles y estereotipos de género históricamente perpetuados limitan el acceso de las mujeres al mercado laboral en igualdad de condiciones e influyen en la división sexual del trabajo, es decir, el tipo de trabajos, actividades económicas y la cantidad de tiempo empleado en la economía del cuidado. Es por esto por lo que el impacto socioeconómico del COVID-19 afecta de manera significativa a las mujeres, en especial a aquellas que ocupan trabajos informales o muy precarios, a menudo a tiempo parcial por la necesidad de conciliar el trabajo remunerado y las responsabilidades familiares, y por su gran participación en sectores gravemente afectados por la cuarentena. Adicionalmente, la carga de trabajo de cuidado no remunerado se ha visto igualmente agravada por el cierre temporal de escuelas y centros de atención infantil. Según datos de la OIT (2019), Bolivia es el país de la región con mayores índices de empleo informal, que asciende a 76,16%. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en Bolivia alrededor de 153 mil ocupados/as pasaron a ser cesantes en junio de 2020 y más de 407 mil se retiraron de la fuerza laboral. Se evidenció que la mayoría de los/as cesantes fueron expulsados/as de sectores como la construcción, comercio, manufactura, comidas y restaurantes y otros servicios. En términos del desempleo, datos agregados de la Encuesta Continua de Empleo (ECE, 2020) estiman, de forma preliminar, que la crisis sanitaria redujo al menos 10% la tasa de ocupación. En el caso de las mujeres, se estima que la tasa de desempleo incrementó en 3% entre el segundo trimestre del 2019 y el segundo trimestre del 2020. Por otro lado, aunque no se ha estudiado suficientemente el papel de las mujeres bolivianas en el emprendedurismo se puede evidenciar que su rol como emprendedoras se ve afectado por la falta de oportunidades e incentivos para establecer estos emprendimientos en la economía formal, lo que lleva a las mujeres a dirigir pequeños emprendimientos y de menor productividad. De hecho, el 84% de los negocios liderados por mujeres son pequeñas o microempresas (Banco Mundial, 2015). De acuerdo con datos de una encuesta a emprendedoras bolivianas publicados por la Fundación Emprender Futuro, 6 de cada 10 mujeres emprendedoras tienen un emprendimiento en marcha y con una edad promedio de 36 años, de las cuales el 63,1% realiza su emprendimiento de manera informal, es decir, que no está legalmente constituido, no cuenta con registro tributario y otras exigencias legales. Un 35,2% prefiere la empresa unipersonal. La precaria situación de los derechos económicos de las mujeres se refleja e influye en las vulnerabilidades en otras dimensiones relacionadas con la calidad de vida, profundizando así las brechas de desigualdad y las múltiples dimensiones de la pobreza relacionadas con el empleo y los ingresos, pero también con las oportunidades en torno a la educación, la salud, la vivienda, los servicios básicos, la seguridad ciudadana y la participación política y social. Sin embargo, las mujeres son un motor para la economía boliviana y pueden jugar un papel importante en la reactivación económica del país, si es que mejoran sus condiciones de acceso a recursos. En este marco, se ha considerado la contratación de una empresa/consorcio/organización que levante información y realice un análisis sobre el estado de situación y cadena de valor productiva con enfoque de género para conocer la situación actual de las unidades productivas lideradas por mujeres en los municipios de El Alto, Viacha, Achacachi, Santa ▇▇▇▇ de la Sierra, ▇▇▇▇▇▇ y Montero para generar conocimiento actualizado, con perspectiva de género, y recomendaciones para fortalecerlas en el marco del proyecto “Fortaleciendo las unidades productivas lideradas por mujeres con un enfoque de género en Bolivia (2021-2025)”. Este estudio es parte de las actividades para alcanzar los outputs 1.1 del proyecto “Fortalecidas las capacidades de producción y de gestión empresarial de las cooperativas y microempresas lideradas por mujeres identificadas por el proyecto” y 1.2 “Creación de un modelo de negocio sostenible y rentable a través del desarrollo de la cadena de valor y la creación de redes”. Por su parte, el Gobierno de Bolivia mediante el Decreto Supremo 4060 declaró el año 2022 como el “Año de la Revolución Cultural para la Despatriarcalización’ que detalla que el Órgano Ejecutivo a través de sus ministerios, entidades e instituciones bajo dependencia, tuición y empresas públicas deberán generar espacios de reflexión, socialización y acción despatriarcalizadora para prevenir la violencia contra las mujeres, propiciar acciones de formación en temas de prevención de la violencia y contemplar el enfoque de despatriarcalización en la lucha contra la violencia de género al momento de elaborar políticas, difundir y socializar información. Asimismo, el Gobierno de Bolivia ha iniciado la reconstrucción económica y productiva el país, para ello ha identificado las características de las capacidades productivas de las distintas regiones del país, las cuales son potenciadas y priorizadas en la formulación del Plan de Desarrollo Económico y Social 2021 - 2025 “Hacia la Industrialización con Sustitución de Importaciones”, que se fundamenta en la sostenibilidad de los equilibrios productivos e industriales en el país a partir de la sustitución de importaciones, políticas de encadenamiento productivo y maximización de los excedentes generados por la producción nacional. Ante esta situación, ONU Mujeres identificó la necesidad de realizar este estudio para generar conocimientos e información con perspectiva de género sobre la situación actual de las unidades productivas lideradas por mujeres y sus necesidades, la cadena de valor de los productos que generan y comercializan, y el posible acceso de estas al sistema de registro de compras públicas del Estado, así como recomendaciones sobre acciones para el manejo sostenible y escalamiento de sus unidades productivas que podrá involucrar el proporcionar maquinaria así como asistencia técnica adecuada a través de talleres y capacitaciones. En este contexto, se identifica la necesidad de contar con los servicios de una empresa, organización o consorcio que apoye a ONU Mujeres en el relevamiento y análisis de la información descrita en los municipios de El Alto, Viacha, Achacachi, Santa ▇▇▇▇ de la Sierra, ▇▇▇▇▇▇ y Montero, así como recomendaciones para orientar las acciones del proyecto.
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CONTEXTO. El La crisis de COVID-19 y la crisis socioeconómica sucesiva han ha tenido y siguen sigue teniendo un impacto desproporcionado en la situación de las mujeres mujeres, empezando por el riesgo de observar retrocesos en todos los ámbitos, poniendo avances que se habían logrado en riesgo varios sus derechos y empoderamiento. Uno de los avances en materia de igualdad de género alcanzados en los últimos decenios. En particular, mayores impactos se sitúa en la esfera económica, donde los roles tradicionales y estereotipos de género históricamente perpetuados limitan preexistentes ya limitaban el acceso de las mujeres al mercado laboral en igualdad condiciones igualitarias, además de condiciones e influyen restringir su acceso a la educación y a la participación política. La forma en la división sexual que participan en la vida laboral tiene mucho que ver con su papel en la esfera doméstica, donde las mujeres realizan la mayor parte del trabajotrabajo doméstico y de cuidado no remunerado. En promedio, es decir, las mujeres en Bolivia dedican casi el tipo doble de trabajos, actividades económicas tiempo al trabajo de cuidados (cerca de 7 horas diarias según Oxfam) que los hombres. Trabajan además 43,5 horas semanales en promedio generando ingresos. La falta de conciliación entre vida laboral y responsabilidades familiares por las pocas soluciones de cuidado que existen tiene por consiguiente consecuencias en su derecho al trabajo y la cantidad educación en tiempos normales, y aún más con el COVID-19 por el alto grado de tiempo empleado informalidad de sus trabajos (84,9% según la OIT, 2019), que se concentran - por la segregación ocupacional - en la economía del cuidadosectores de autoempleo, de mayor precariedad y que fueron más impactados por el confinamiento y otras restricciones. Es La crisis de COVID-19 agudizó también su sobrecarga de trabajo no remunerado por esto por lo que el impacto socioeconómico del COVID-19 afecta cierre de manera significativa a las mujerescentros de cuidado y escuelas, en especial a aquellas que ocupan trabajos informales o muy precarios, a menudo a tiempo parcial por y la necesidad de conciliar el trabajo remunerado y las responsabilidades familiares, y por su gran participación en sectores gravemente afectados por cuidar a familiares enfermos/as. Por la cuarentena. Adicionalmente, la carga crisis de trabajo de cuidado no remunerado se ha visto igualmente agravada por el cierre temporal de escuelas y centros de atención infantil. Según datos de la OIT (2019), Bolivia es el país de la región con mayores índices de empleo informal, que asciende a 76,16%. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en Bolivia alrededor de 153 mil ocupados/as pasaron a ser cesantes en junio de 2020 y más de 407 mil se retiraron de la fuerza laboral. Se evidenció que la mayoría de los/as cesantes fueron expulsados/as de sectores como la construcción, comercio, manufactura, comidas y restaurantes y otros servicios. En términos del desempleoCOVID-19, datos agregados de la Encuesta Continua de Empleo (ECE, 2020) estiman, de forma preliminar, estiman que la crisis sanitaria se redujo al menos 10% la tasa de ocupaciónocupación y un aumentó aproximadamente 3% la tasa de desempleo. En el caso de las mujeres, se estima que la tasa de desempleo incrementó en 3% entre el segundo trimestre del 2019 y el segundo trimestre del 2020. Por otro lado, aunque no se ha estudiado suficientemente el papel de las mujeres bolivianas en el emprendedurismo se puede evidenciar que su rol como emprendedoras se ve afectado por la falta de oportunidades e incentivos para establecer estos emprendimientos en la economía formal, lo que lleva a las mujeres a dirigir pequeños emprendimientos y de menor productividad. De hecho, el 84% de los negocios liderados por mujeres son pequeñas o microempresas (Banco Mundial, 2015). De acuerdo con datos de una encuesta a emprendedoras bolivianas publicados por la Fundación Emprender Futuro, 6 de cada 10 mujeres emprendedoras tienen un emprendimiento en marcha y con una edad promedio de 36 años, de las cuales el 63,1% realiza su emprendimiento de manera informal, es decir, que no está legalmente constituido, no cuenta con registro tributario y otras exigencias legales. Un 35,2% prefiere la empresa unipersonal. La precaria situación de los derechos económicos de las mujeres se refleja e influye en las vulnerabilidades en otras dimensiones relacionadas con la calidad de vida, profundizando así las brechas de desigualdad y las múltiples dimensiones de la pobreza relacionadas con el empleo y los ingresos, pero también con las oportunidades en torno a la educación, la salud, la vivienda, los servicios básicos, la seguridad ciudadana y la participación política y social. Sin embargo, las mujeres son un motor para la economía boliviana y pueden jugar un papel importante en la reactivación económica del país, si es que mejoran sus condiciones de acceso a recursos. En este marco, se ha considerado la contratación de una empresa/consorcio/organización que levante información y realice un análisis sobre el estado de situación y cadena de valor productiva con enfoque de género para conocer la situación actual de las unidades productivas lideradas por mujeres en los municipios de El Alto, Viacha, Achacachi, Santa ▇▇▇▇ de la Sierra, ▇▇▇▇▇▇ y Montero para generar conocimiento actualizado, con perspectiva de género, y recomendaciones para fortalecerlas en el marco del proyecto “Fortaleciendo las unidades productivas lideradas por mujeres con un enfoque de género en Bolivia (2021-2025)”. Este estudio es parte de las actividades para alcanzar los outputs 1.1 del proyecto “Fortalecidas las capacidades de producción y de gestión empresarial de las cooperativas y microempresas lideradas por mujeres identificadas por el proyecto” y 1.2 “Creación de un modelo de negocio sostenible y rentable a través del desarrollo de la cadena de valor y la creación de redes”. Por su parte, el Gobierno de Bolivia mediante el Decreto Supremo 4060 declaró el año 2022 como el “Año de la Revolución Cultural para la Despatriarcalización’ que detalla que el Órgano Ejecutivo a través de sus ministerios, entidades e instituciones bajo dependencia, tuición y empresas públicas deberán generar espacios de reflexión, socialización y acción despatriarcalizadora para prevenir la violencia contra las mujeres, propiciar acciones de formación en temas de prevención de la violencia y contemplar el enfoque de despatriarcalización en la lucha contra la violencia de género al momento de elaborar políticas, difundir y socializar información. Asimismo, el Gobierno de Bolivia ha iniciado inició la reconstrucción económica y productiva el país, para ello ha identificado las características de las capacidades productivas de las distintas regiones del país, las cuales son potenciadas y priorizadas en la formulación del Plan de Desarrollo Económico y Social 2021 - 2025 “Hacia la Industrialización con Sustitución de Importaciones”, que se fundamenta en la sostenibilidad de los equilibrios productivos e industriales en el país a partir de la sustitución de importaciones, políticas de encadenamiento productivo y maximización de los excedentes generados por la producción nacional. Ante esta situaciónEn este contexto, se busca complementar la información generada en el informe “El cuidado infantil como responsabilidad estatal. Estudios de caso en las ciudades de La Paz y Santa ▇▇▇▇ de la Sierra”, elaborado por ONU Mujeres identificó la necesidad de realizar este estudio para generar conocimientos e información con perspectiva de género sobre la situación identificar el estado actual de las unidades productivas lideradas por mujeres y sus necesidades, la cadena los centros públicos de valor de los productos que generan y comercializan, y el posible acceso de estas al sistema de registro de compras públicas del Estadocuidado, así como recomendaciones sobre acciones lineamientos para apoyar su funcionamiento en los municipios de El Alto, Viacha, Montero, Warnes y Santa ▇▇▇▇, con el manejo sostenible objetivo de generar condiciones para la sostenibilidad de los centros activos y escalamiento promover la reactivación de sus los centros de cuidado que hubieran estado afectados por la crisis de COVID-19. El estudio permitirá generar conocimientos, información y lineamientos estratégicos para poder tomar decisiones en el proyecto “Fortalecimiento de Unidades Productivas lideradas por Mujeres con enfoque de género en Bolivia (2021- 2025)” para que más mujeres lideresas de unidades productivas se beneficien de servicios de cuidado con el apoyo del proyecto y que podrá involucrar los gobiernos municipales promuevan la corresponsabilidad de los cuidados entre el proporcionar maquinaria así como asistencia técnica adecuada a través de talleres Estado, el mercado, las autoridades locales, la comunidad, los hombres y capacitacioneslas mujeres. En este contexto, se identifica la necesidad de contar con los servicios de una empresa, organización empresa consultora o consorcio de organizaciones que apoye a ONU Mujeres en el relevamiento de información y análisis mapeo de la información descrita servicios de cuidados en los municipios de El Alto, Viacha, Achacachi, Santa ▇▇▇▇ de la Sierra, ▇▇▇▇▇▇ y Montero, así como recomendaciones para orientar las acciones del proyecto.
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